Arrecifes llenos de basura
Islas de la Bahía, Honduras. En las tibias aguas cristalinas y en las profundidades, la pestilencia y el sedimento han tomado terreno donde antes existía una maravilla natural. Peces, crustáceos y mucha flora y fauna han muerto, y otras especies están condenadas a ese futuro que, de momento, se ve inevitable.
No parece que fuera una descripción de los arrecifes de coral de Roatán, pero las imágenes multicolores de la abundante vida que conocemos está desapareciendo. Roatán presenta un desordenado crecimiento demográfico y turístico que está aniquilando el imán que atrae a miles de vacacionistas.
Los visitantes vienen fascinados por ver la variedad de especies de animales, los monumentos coralinos, aguas transparentes y arena blanquecina que hacen de esta región del mar Caribe una de las más apetecidas para los turistas.
AGUAS NEGRAS
Torrentes de aguas negras salen de miles de casas por medio de canales que van directo al mar y que antes eran quebradas que llevaban nutrientes de las montañas.
Pero, ahora, de lo que se está nutriendo el mar de Roatán es de heces fecales que están matando la barrera coralina, la segunda en importancia en el mundo, después de la de Australia.
“Al llegar las sustancias que arrastran estos canales también se está fomentando que las algas crezcan más de los debido y roben alimentos a los corales”, indica Andrea Rivera, una bióloga marina que reside en la isla.
Al no existir coral se pierden los estuarios o viveros donde se crían cientos de especies de peces, y otras que se alimentan de esta regalo de la naturaleza. Los arrecifes funcionan también como una barrera que detiene las olas fuertes, como las que provocan los huracanes.
BASURA. Junto a las playa de la isla es común ver mucha basura y desechos de construcción.
Al igual que sucede con el amenazado manglar, no hay un estudio que cuantifique con precisión la cantidad de coral que existe en la zona, para medir cuánto se ha destruido.
El único dato que se tiene sobre la mortalidad en los corales es que hay zonas afectadas entre un 10 y un 30 por ciento, según informes del museo del Parque Marino de Roatán.
El análisis de Hernan Thomas, un pescador de la zona, es empírico, pero desnuda la realidad sobre la disminución de la vida marina: “Mi papá antes sacaba hasta 40 libras de pescado y yo hoy mantengo mi familia sacando por mucho 15 libras”.
EL CORAL Y EL TURISMO
Los corales son animales marinos con apariencia de plantas que se alimentan de zooplancton o microscópicas partículas orgánicas. Su espectacular belleza multicolor llama a miles de turistas a que bucear en sus aguas. Es una fuente productiva de la industria de la recreación que existe en la isla, tal como sucede en los dos islotes del archipiélago, Guanaja y Utila.
Pero, lamentablemente, no existe la estructura para sostener el crecimiento de esta actividad económica o, mejor dicho, de la llegada de más aficionados por los recursos de la isla.
Al haber más turistas, los inversionistas se obligan a ampliar o crear nuevos hoteles, lo que genera mayor producción de desechos, sin que exista un sistema adecuado para el tratamiento residual. Las construcciones también están generando mucha sedimentación que mata los corales, sumada a la erosión y deforestación.
Con la declaración de zonas libres de impuestos, Roatán se apresta a aumentar su nivel de turismo. La ampliación del muelle de Roatán permitirá, además, aumentar de 2 a 4 los cruceros que llegan a la semana. Para 2007 se prevé la llegada a Roatán de 116 cruceros con 237 mil pasajeros, lo que representa un 14 por ciento más que el año pasado.
LA VIDA EN ROATÁN
FRAGILIDAD. Los turistas quedan fascinados por la belleza amenazada.
En Roatán viven unas 90 mil personas que, en su mayoría, se dedican al turismo o actividades conexas, y a la pesca artesanal e industrial. El salario mínimo ronda los 4,500 lempiras al mes.
Un 60 por ciento es de origen negro y el resto son mestizos o de ascendencia extranjera, principalmente de Inglaterra e Italia. Aunque el idioma oficial del país es el español, muchos tienen como habla nativa el inglés, producto de la dominación inglesa de hace dos siglos.
LOS DESPERDICIOS
En la isla solo existe una laguna de oxidación para el tratamiento de las aguas negras del pueblo de Coxen Holl y lugares aledaños, donde habitan unas 30 mil personas. El resto, unas 60 mil personas, tienen fosas sépticas, letrinas o simplemente vierten sus desechos por los canales.
El director del Programa del Medio Ambiente de Roatán (PMAIB), Jorge Mondragón, dice que para mitigar el impacto de la emisión de desechos piensan construir unas 5 mil fosas sépticas.
En Roatán también se presenta el fenómeno de las invasiones de hondureños originarios de la costa norte y hasta de la región sur. Mondragón explica que para frenar el éxodo hacia la isla se regularizarán las áreas permitidas para construcciones de viviendas.
Fuente: El Heraldo